Alivios a los síntomas de la enfermedad

La mayor parte de la gente sólo busca aliviar los síntomas de la enfermedad, los síntomas del mal, aliviar el peso del pecado, señalan los padres escolapios en su documento “vivir en conversión” … pero casi nadie quiere curarse.

Los alivios que solemos buscar afirman los escolapios son: la inconsciencia, la justificación teórica, darle gusto al mal, la culpabilización psicológica y la búsqueda de compensaciones.

La inconsciencia es creerme sin mal, sin fallas, sin defectos…es no darme cuenta de mis errores. Sin duda creer que el mal no tiene efecto en mi vida…no darme cuenta, es el alivio más eficaz, pero la inconsciencia no quita el mal, sino que lo esconde muy bien. No tener conciencia del mal es creerme bueno, creerme sin fallas, es creer que dentro de mí no existen fuerzas de muerte. Me escondo detrás de la máscara del “buena gente”, y no conozco mi mal, mis errores, mis defectos…y nos creemos buenos, irreprochables. En efecto, la inconsciencia, el no darnos cuenta nos calma, nos alivia… pero no nos sabemos enfermos…seguimos enfermos por dentro.

La justificación teórica es la búsqueda de dos o tres razones elegantes que disfracen la realidad. La fuerza del mal, la mayor potencia del mal está en la capacidad que tenemos para disfrazar el bien, lo que objetivamente es mal. La increíble fuerza del mal viene justamente de esa capacidad que tenemos para engañarnos, para actuar mal y estar convencidos de que actuamos bien. Inventar razones de su actuar. ¡Qué fácil es mentirse!… ese es el poder del mal: la mentira, el autoengaño. Las disculpas teóricas nos hacen parecer justos ante los demás y ante nuestra propia consciencia…eso nos alivia, nos tranquiliza… pero algo dentro de nosotros sabe que estamos enfermos.

Darle gusto al pecado. Otra manera de aliviar el dolor que causa el mal es darle gusto al mal. Si el pecado quiere pecar, pues pequemos, que ya nuestra inteligencia pensara una buena disculpa para no sentirnos mal.

La culpabilización psicológica…hacernos las víctimas. Una forma de aliviar el mal es exagerándolo todo…. Y entrar en una culpabilización, autocompasión…victimización. Se puede huir del mal no reconociendo lo que se ha hecho, o se puede huir también exagerándolo todo. Se crea un mecanismo de propia minusvaloración, ya para sentirse mejor consolándose a sí mismo…ya para provocar lástima de los demás. Pero, la culpabilización, a pesar de dar un pequeño alivio mediante la autocompasión, hiere psicológicamente, pues no sólo no quita el mal, sino que además hace daño a la persona.

Por último, la búsqueda de compensaciones. Tal vez tengo debilidades, fallas, errores…pero como es difícil enfrentarlo, busco una compensación: unos buscan la droga, el alcohol para olvidar y huir; otros se embotan con horas y horas de TV; otros acumulan posesiones; otros se entregan a la búsqueda de dinero; otros a la búsqueda de placer; otros a la búsqueda de la felicidad sustentada no en grandes ideales sino en valores sobre un mínimo humano posible…en la que nos pedimos unos valores sobre un mínimo esfuerzo humano posible, y no sobre una base de máximos en la que nos pedimos el mejor comportamiento humano posible.

De diferentes maneras el ser humano busca huir de sus errores, olvidarse del mal, pero el mal no solo no desaparece, sino que las compensaciones son una nueva y sofisticada forma de enfermedad.

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Mi nombre es Miguel Ángel Plaza Espitia, nací en Montería. Soy el primero de 4 hermanos. En los primeros años de mi vida, crecí dentro

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