9 DE JULIO, “DOMINGO DEL MAR”

Como cada año desde 1975, el segundo domingo de julio, la Iglesia celebra el “Domingo del Mar”, una fecha que ofrece la oportunidad a toda la comunidad cristiana católica de orar y expresar su solidaridad con todos aquellos que trabajan en el mar y hacen posible que llegue a nuestros hogares muchos de los bienes que usamos cada día.



Para este evento, el cardenal prefecto del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral, Michael Czerny, compartió un mensaje de apoyo y solidaridad hacia ese gran número de marinos que realizan una importante labor para que “nuestra vida cotidiana se haga posible y la economía se sostenga”; gracias a sus esfuerzos y sacrificios muchos hogares tienen los recursos necesarios para sobrevivir. Nos llama la atención, también, que la mayoría se ven obligados a mantenerse alejados de sus seres queridos y ni siquiera tienen acceso a servicios espirituales durante sus largos meses en el mar. 


La tarea del Apostolado y Pastoral del Mar es realizar un servicio en favor de la gente de mar y sus familias; que sientan la cercanía de la Iglesia que los llama a navegar juntos en medio de las dificultades y carencias, fortaleciendo la fe y la esperanza juntos para afrontar las tormentas de la desigualdad, la pobreza y el abandono.

El Cardenal Czerny recuerda que, en los inicios del cristianismo, como atestiguan los Hechos de los Apóstoles, el Evangelio llegó a todos los rincones del mundo gracias a las grandes embarcaciones. Los mensajeros de la Buena Nueva “vivían y transcurrían su tiempo con los trabajadores del mar, a veces, incluso durante meses, compartiendo con ellos una cotidianidad y abriéndoles la mente y el corazón a la fe”.

Estamos, entonces, invitados como Iglesia sinodal a no pasar desapercibidos este Domingo del Mar, recordando que no está reservado a los marinos, sino que toda la comunidad cristiana está llamada a unirse en oración y apoyo solidario por nuestros hermanos del mar y sus familias. Que la Eucaristía de este domingo sea el lugar propicio para encomendar a nuestros pescadores de la ciudad de Santa Marta, Ciénaga, Pueblo Viejo y a todos los que viven de la pesca en el territorio.

El mar tiene una importancia cultural única para nuestra diócesis y no hay que desconocer que nuestras vidas se tejen de experiencias que nacen de la vida marina. Que la intercesión de María, la Estrella del Mar, sea para nosotros fuente de consuelo y perseverancia.