¡Ánimo!, avancemos hacia un nuevo tiempo en nuestra amada DIÓCESIS DE SANTA MARTA

En continuidad con los esfuerzos de sacerdotes y laicos de la diócesis quienes, desde comienzos de este siglo, se han empleado a fondo en la elaboración y ejecución de un Plan Pastoral, ahora, luego de la pandemia, queremos ponernos a la escucha del Espíritu que nos pide asumir en de forma consistente y organizada nuestra responsabilidad misionera en el territorio de nuestra Iglesia Particular. 

La acción pastoral de la Iglesia es su vida misma, su razón de ser en el mundo. Ella no existe para sí misma, sino para ponerse enteramente al servicio del plan salvador que el Padre ha realizado en Jesús y que la Iglesia impulsa en la historia con la fuerza del Espíritu Santo. 

En nuestra diócesis, esta acción pastoral recae fundamentalmente en los hombros de los laicos y ministros ordenados quienes, organizados en las diversas comunidades parroquiales y demás realidades pastorales, van al encuentro de todos para anunciar a Jesucristo y dar testimonio de su Evangelio. 

Desde hace cerca de 20 años, la Diócesis de Santa Marta ha querido organizar un plan de evangelización propio que le permita realizar con mayor eficacia el servicio pastoral en medio del pueblo que ha sido confiado a nuestros cuidados apostólicos. Se ha avanzado considerablemente y, de este esfuerzo, hay resultados concretos. 

Ahora, queridos hermanos, queremos dar un nuevo paso. Por eso, desde el año pasado hemos implementado una guía de evaluación de aplicación del Plan Pastoral Diocesano 2016-2025 en nuestras parroquias. Los resultados de este ejercicio nos dan la constatación, ahora probada a nivel estadístico, acerca de la casi nula aplicación de este Plan en nuestras comunidades parroquiales y en los demás ámbitos de la vida de nuestra Iglesia Particular. Este resultado es parcialmente preocupante, pero, al mismo tiempo, nos ofrece la oportunidad de hacer una mirada retrospectiva para reconocer nuestra situación actual (VER). A partir de esta realidad, asumida y debatida, dar un paso más: aprender de los caminos pastorales de la Iglesia en Colombia que a través de varios sistemas de evangelización ha permitido a muchas diócesis encontrar un rumbo pastoral y crecer en identidad propia. Dentro de las varias posibilidades, hay un sistema que ha probado ser efectivo. Quisiéramos conocerlo y, con espíritu constructivo, asumirlo con fuerza como nuestra plataforma guía para estructurar nuestro nuevo Plan Pastoral. Para eso nos dejaremos interpelar por la Palabra de Dios y por un acercamiento profundo a este camino pastoral de muchas diócesis del país (JUZGAR). Luego, con estos elementos, podremos reflexionar, debatir, abrir caminos y asumir responsabilidades para implementar un nuevo rumbo pastoral para nuestra Diócesis, con el compromiso y el concurso de todos (ACTUAR).

Así que, durante estos días, entremos con toda el alma en este ejercicio de apertura a la novedad del Señor para nuestra diócesis, de modo que seamos audaces en la construcción de un rumbo nuevo para nuestra Iglesia Particular, heredera de una gran historia (a casi 500 años de la fundación de la ciudad y de la erección de la Diócesis) y convocada, por los desafíos de nuestro tiempo, a hacer trasparecer la Persona de Jesucristo y la fuerza de su Evangelio:

“Evangelizar significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar la misma humanidad” (EN, 46). 

Oremos juntos: “Estamos ante ti, Espíritu Santo, reunidos en tu Nombre. Enséñanos el camino, muéstranos cómo alcanzar la meta. Concédenos el don del discernimiento. Condúcenos a la unidad en ti”.