APERTURA DE LA XXXVI SEMANA POR LA PAZ: “JUNTANZAS CREADORAS DE PAZ”

En el día de ayer, domingo 3 de septiembre, en la Parroquia Jesús de la Divina Misericordia, del Barrio El Cisne de nuestra Ciudad, se realizó la Santa Misa de apertura de la 36 Semana por la Paz, cuyo lema para este año es: “Juntanzas Creadoras de Paz”. 

La Eucaristía fue presidida por Mons. José Mario Bacci y concelebrada por el Pbro. Harold Tejada, párroco de esta comunidad y delegado de la Pastoral Social y el Banco de Alimentos de nuestra Diócesis. A esta ceremonia asistieron representantes de diferentes parroquias de la diócesis, moradores de sector y miembros de la pastoral social.  

En su homilía, Mons. José Mario recalcó la importancia de la celebración del día de ayer y la importancia de la Semana por la Paz:

“Queridos hermanos, hoy el Señor ha querido reunirnos, juntarnos en este templo parroquial dedicado a Jesús de la Divina Misericordia para vivir el domingo y para dar inicio a la 36 Semana por la Paz. Esta semana tiene un lema particular, una frase que ustedes escucharán con frecuencia, Juntanzas Creadoras de Paz. La palabra no es tan común, pero sí tenemos ideas a qué se refiere: juntarse, unirse, hacer comunión, crear fraternidad, sentirse unos y otros, implicados en una misma tarea, no en soledad, no en aislamiento, sino en comunión. Y luego decía creadoras, es decir, no nos juntamos para hablar del vecino, no nos juntamos para planear hacerle daño a alguien, nos unimos para ayudarnos en este propósito nuestro, en esta urgente tarea de la paz para Colombia.”

Dentro de su intervención, el obispo manifestó la preocupación del papa Francisco por la situación de orden social de nuestro país: “En la última visita que los obispos de Colombia hicimos al papa Francisco, él nos confiaba una preocupación suya, ¿por qué Colombia todavía no logra la paz? Firman acuerdos, hacen procesos, todo el mundo está de acuerdo en pasar la página de la violencia, sin embargo, vuelve y juega.”

“En una u otra época de  la historia  aparecen actores violentos, situaciones de mal que van corrompiendo el corazón de nosotros, los colombianos; tanto que al final, con pesimismo y ojalá que nunca llegáramos a caer en las garras de ese sentimiento que nos hunde cada vez más en lo peor de nosotros mismos, pero a veces con pesimismo, dejamos que se apodere de nosotros, como una idea fija, Colombia está hecha para la guerra, Colombia está hecha para la violencia podríamos llegar a pensar.”, agregó monseñor José Mario.

El obispo también nos recordó que, como hijos de Dios, estamos llamados a buscar la paz y la reconciliación de los pueblos: “Son años y años, millones de personas que han caído víctimas de este conflicto y, sin embargo, ¡no, no es eso! No es la verdad que nos define, no es el sentimiento que está en nuestro corazón. Estamos hechos para la paz y debemos aprender a encontrarla en el Señor, porque solo él es la paz verdadera y tenemos también que juntarnos para encontrar caminos de reconciliación y de paz entre todos.”

Monseñor José Mario hizo énfasis en el motivo por el cual la Santa Misa de apertura de la Semana por la Paz se realizó en esta parroquia.

“Venimos a confiarle nuestros esfuerzos a Jesús de la Divina Misericordia, que se acerca a la humanidad y le comunica la paz y la esperanza de una vida nueva. Porque el pecado no es la última palabra sobre la humanidad. Jesús de la Divina Misericordia nos recuerda que el amor de Dios es más fuerte que el pecado y que la muerte, por eso, él es el príncipe de la paz”.

Y añadió: “La Humanidad para encontrar la paz debe entrar en el dinamismo de la pascua de Jesucristo, en la fuerza de resurrección. Con apenas sentimientos humanos, no se logra la paz. Los sentimientos humanos tienen fecha de caducidad, nosotros guiados solo por nuestra naturaleza humana no somos capaces de proyectos duraderos, eternos. Solo cuando nuestros sentimientos son transformados por la gracia de Dios adquieren valor de eternidad. Solo en ese momento, nacen en el corazón disposiciones para toda la vida, solo cuando la gracia llena el corazón, solo cuando el Señor nos seduce y nos dejamos seducir por él.”

“¿Cuál es el origen de toda guerra, de toda violencia?, el deseo de pisotear al otro, de usurparle sus derechos y vivir solo para mis intereses. En este criterio está contenida toda la historia de violencia de nuestro país, de todos los actores violentos y de todas nuestras violencias: en la casa, en las relaciones de unos con otros; por querer imponernos, terminamos destruyendo la armonía querida por Dios para nosotros.”, resaltó monseñor.

Finalmente, el obispo exhortó a los asistentes a buscar la verdadera fuente de la paz, Jesucristo: “Hoy le pedimos al Señor que no pensemos como los hombres, que pensemos como él. Y por eso, la segunda lectura de hoy, san Pablo comenzando el capítulo 12 de la carta a los Romanos, dice a los cristianos de roma y hoy a nosotros: transfórmense, no se amolden a los criterios de este mundo. Transfórmense por la renovación de la mente y ofrezcan sus cuerpos, sus vidas a Dios y a los hermanos en el servicio a Dios y a los hermanos. Ese es el culto espiritual, el culto verdadero, el que une el espíritu y el cuerpo, las motivaciones y acciones, El que pone la vida, toda, al servicio del proyecto de Dios, como una sed que nos impulsa a buscar el agua verdadera que sacia nuestro corazón, es Jesucristo el Señor. La sed es un símbolo poderoso, es el símbolo de las necesidades profundas del corazón humano que necesitan ser saciadas, de lo contrario, acaba destruyéndose todo proyecto humano. Y nuestra sed de sentido, de realización de paz, solo es saciada en Jesucristo el Señor, si somos sus discípulos hasta la cruz y transformemos nuestra vida en servicio a los hermanos y a la humanidad entera. Juntanzas creadoras de paz. Si eso se vive en la oración personal, en la familia, en el barrio, en la ciudad, en el país, la paz no será una utopía, sino el don de Dios que transforme nuestro país. Que el Señor nos ayude a ser corresponsables, colaboradores en esta tarea, para que sus dones sean regalos que alcancen a todos, que nadie quede por fuera de su ternura y su misericordia. Que venga sobre nosotros la paz del Señor.”

La programación de la semana incluye encuentros presenciales y virtuales, los cuales se estarán informando a través de las redes sociales de la Diócesis de Santa Marta, la Pastoral Social y el Banco de Alimentos.