Fiesta de la Presentación del Señor – XXVIII Jornada Mundial de la Vida Consagrada

¿Qué es la Vida Consagrada?

Aunque todos los cristianos somos “consagrados” al Señor por el bautismo, esta expresión aplicada a la vida religiosa resalta el carácter de un compromiso mucho más radical. Así distinguimos los preceptos evangélicos que se imponen para todos los cristianos y los consejos evangélicos que invitan a identificarse particularmente con Cristo. «La profesión de estos consejos en un estado de vida estable reconocido por la Iglesia es lo que caracteriza la «vida consagrada» a Dios» (cf. CEC 915).     

¿Por qué una Jornada Mundial de la Vida Consagrada?

Parte de una iniciativa de San Juan Pablo II en 1997 y se celebra cada año el 2 de febrero.

Es una jornada, en primer lugar, para dar gracias al Señor por el gran don de la vida consagrada que enriquece y alegra la Iglesia con la multitud de carismas y de tantas vidas totalmente entregadas al Señor y a los hermanos.  

Al mismo tiempo, es una jornada para conocer y apreciar mejor la vida consagrada: “Contemplando el don de la vida consagrada, la Iglesia contempla su vocación más profunda, la de pertenecer solamente al Señor. La vida consagrada tiene por misión esencial guardar viva en la Iglesia la forma histórica de vida asumida por el Hijo de Dios cuando vino sobre esta tierra”, resaltaba el mismo San Juan Pablo II.

Esta jornada es finalmente, una invitación para todas las personas consagradas a celebrar juntas y solemnemente las maravillas que el Señor ha realizado en ellas, a descubrir el reflejo de la belleza divina difundida por el Espíritu Santo en su estilo de vida y a tomar conciencia de su misión incomparable en la Iglesia para la vida del mundo.

¿Por qué el 2 de febrero?

Esta jornada se celebra en la Fiesta de la Presentación del Señor. La presentación de Jesús en el templo según la prescripción ritual de la época, anuncia el don de Jesús por amor a Dios y a la humanidad y la ofrenda suprema de la cruz. Así, esta jornada tiene una particular importancia para todo consagrado que, inspirado por el don de Cristo aspira a dar su vida y a abandonar todo por seguirle.

¿Y en nuestra diócesis de Santa Marta?

Damos gracias a Dios por todos los consagrados y consagradas que, movidos por el espíritu de disposición y evangelización, sirven en diferentes lugares y en diversos apostolados entregándose diariamente al Señor a través de su estilo de vida específico. 

Es una linda oportunidad para presentarle al Señor nuestra oración por cada uno  de ellos y por sus Congregaciones o Institutos: Misioneras de María Inmaculada y de Santa Catalina de Siena (Lauritas), Siervas de la Madre de Dios, Hijas del Fiat, Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen María, Hijas de María Auxiliadora (Salesianas), Religiosas de la Comunicación Social, Dominicas de la Providencia Social Cristiana, Religiosas Filipenses Misioneras de Enseñanza, Congregación de la Misión (Vicentinos), Orden de Frayles Menores (Franciscanos).

Que el Señor a cada uno le acompañe en este “año de la oración” que nos prepara al gran Jubileo de la Esperanza 2025.

 

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