Mensaje de los Obispos Católicos al Pueblo Colombiano

Un horizonte para caminar juntos hacia la reconciliación

En este año de preparación al Jubileo de la Esperanza convocado por el Papa Francisco, como Conferencia Episcopal de Colombia queremos renovar nuestra consagración al Sagrado Corazón de Jesús.

Hacemos un llamado a todo el pueblo colombiano para que nos esforcemos por promover un horizonte para caminar juntos hacia la reconciliación, pues hoy vivimos tiempos que propician el endurecimiento de nuestros corazones, que nos impiden escuchar, caminar con otros y recordar que todos estamos en la misma barca.

Iluminados por la esperanza y movidos por el amor a Colombia, proponemos cuatro pilares que nos pueden llevar a vivir una nueva etapa de la historia nacional orientada hacia la reconciliación.

Primero: Construyamos juntos un proceso de unidad nacional

Es la hora de pasar de la polarización a la diversidad social reconciliada. Llamamos con urgencia, a todos los habitantes de nuestro país, a hacer del diálogo sincero, respetuoso y profundo, el verdadero camino para reencontrarnos como hermanos, y así, tener la capacidad de generar nuevas actitudes sociales, caracterizadas por la humildad, la responsabilidad y la amistad social. Estas nos permiten construir un proceso de unidad nacional, que recoja e integre las diversidades, para alcanzar el mayor bien posible y que garantice la legítima aspiración de todos los seres humanos a vivir con dignidad.

Segundo: Decidámonos por una política renovada y puesta al servicio del bien común

El Papa Francisco nos convoca a rehabilitar la política, es decir, a orientarla hacia la construcción de un proyecto común de nación presente y futura; esto requiere asumirla como ejercicio supremo de la caridad y de la verdad, capaz de generar procesos sociales de fraternidad y de justicia para todos. La caridad política nos lleva a amar el bien común y a buscar efectivamente el desarrollo de todos. A partir de esta, fundamentada en el amor social y con apertura a la verdad, es posible afrontar los problemas y renovar profundamente las estructuras, organizaciones sociales y ordenamientos jurídicos. Es un asunto que nos concierne a todos los ciudadanos y nos hace corresponsables en la búsqueda conjunta y colaborativa de soluciones.

Tercero: Optemos por una economía al servicio de la persona, de la familia y de la vida

Una nueva economía que lleve al centro la dignidad humana, puede y debe ser sostenible y al servicio de la paz. Ciertamente a todos nos asiste el derecho de buscar caminos de bienestar, pero no todo es lícito, ni legítimo en las formas de llegar a esta condición. Nos urge asumir una economía con alma al servicio de la persona, de la familia y de la vida; respetuosa de toda mujer, hombre, niño, anciano y especialmente de los más frágiles y vulnerables. Con el compromiso de todos podremos desarrollarla, de modo que permita a las familias colombianas una vida digna por medio del trabajo, que sea un cauce para el crecimiento personal y comunitario, con orientación solidaria y más atenta a los principios éticos.

Cuarto: Asumamos la misión de ser cuidadores de la casa común y custodios de la vida

El medio ambiente es un bien colectivo, patrimonio de todos y, a la vez, responsabilidad de todos. Debemos estar atentos a lo que está sucediendo en la casa común de los colombianos, en nuestra rica biodiversidad de flora y fauna, en nuestros ríos y mares, en nuestras cordilleras y valles, en la tierra, el agua y el aire. Necesitamos una educación que nos lleve a reconocer el más profundo sentido de la vida y de la ecología integral. Se trata de una pedagogía que tiene su primer espacio vital en la familia formadora en el más rico humanismo y que avanza en una alianza educativa amplia; esto nos exige unir los esfuerzos para formar personas maduras, ciudadanos capaces de reconstruir el tejido de las relaciones, artesanos de sociedad más fraterna, y personas disponibles al servicio de la comunidad, de la casa común y de la vida.

Al proponer estos cuatro pilares, tenemos la convicción de que cada persona de nuestro país es un potencial de esperanza; con amor de pastores, los convocamos a buscar juntos las soluciones, trabajar por la reconciliación y esforzarnos por vivir el Evangelio de la misericordia que fluye del Sagrado Corazón de Jesús.

Bogotá, D.C., 7 de junio de 2024,
Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

(Original firmado)

Cardenal, Luis José Rueda Aparicio
Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia
Presidente de la Conferencia Episcopal

+ Omar Alberto Sánchez Cubillos, OP
Arzobispo de Popayán
Vicepresidente de la Conferencia Episcopal

Pbro. Jorge Enrique Bustamante Mora
Secretario General de la Conferencia Episcopal

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