“EN LA MISIÓN, LO QUE SE HAGA SIN EL EVANGELIO, NO FUNCIONA” MONS. ORLANDO OLAVE

Durante la realización de la segunda jornada de Formación Permanente del clero diocesano, nos acompañó el Exmo. señor obispo de Tumano, Mons. Orlando Olave Villanoba, quien, a través de su experiencia expuso las características, la estructura y la metodología que contiene el Proceso Evangelizador de la Iglesia Particular (PEIP). 

“No se comienza desde cero; el mensaje es el mismo, pero hay que buscar, en cada contexto, formas eficaces de darlo a conocer; lo importante no es la hoja de ruta (un instrumento), es la ruta (el proceso de evangelización)”. Estas fueron las premisas que Mons Olave estableció, con claridad, al inicio de su intervención. 

El prelado, de manera concreta, pero sustanciosa, compartió con el presbiterio diocesano los aportes que han hecho documentos del magisterio de la Iglesia en la creación de los planes pastorales que cada diócesis está llamada a implementar para llevar a cabo el proceso de evangelización:

“Cada Iglesia Particular = Diócesis, porción de la Iglesia Católica bajo la guía de su obispo, también está llamada a la conversión misionera. Ella es el sujeto primario de la evangelización. Es la Iglesia encarnada en un espacio determinado, provista de todos los medios de salvación dados por Cristo, pero con un rostro local” (EG, 30). 

“En la misión, lo que se haga sin el Evangelio, no funciona” fue otra premisa importante que permitió a los participantes esta sesión de formación permanente ser sensibilizados acerca de la centralidad de la Persona de Jesucristo y el Evangelio en el itinerario de implementación del Proceso de Evangelización de la Iglesia Particular (PEIP). Sin duda alguna, la centralidad del misterio de Cristo es, como el epicentro de una onda en el agua, que se expande en todas direcciones, pues “todo comienza cuando se proclama la magnífica noticia”.

Monseñor Olave hizo gran énfasis también en la necesidad de contar con una constante animación comunitaria y misionera, centrada en la misión, la experiencia y el testimonio de todos los bautizados, pues quien es evangelizado “tiene un encuentro personal con Jesucristo y cambia su horizonte de vida, y se hace testigo de este encuentro.”

Así lo proclama el documento de Aparecida en el numeral 277:

“El seguimiento es fruto de una fascinación que responde al deseo de realización humana, al deseo de vida plena. El discípulo es alguien apasionado por Cristo, a quien reconoce como el maestro que lo conduce y acompaña.” 

A través de su experiencia en la Diócesis de Tumaco, monseñor Olave insistió en que “evangelizar no es cambiar la esencia del Evangelio para adecuarlo a las expectativas de la gente, sino el método a través del cual el único Evangelio puedo llegar a los corazones de todos y producir una auténtica conversión” y que el establecer un modelo, no debe representar problema alguno, pues “las estructuras (planes) son frutos de la espiritualidad de quienes han sido ya iniciadas en la fe y en la vida cristiana” 

Finalmente, Mons. Olave presentó un cuadro temático que muestra el proceso para llevar a cabo una eficaz acción evangelizadora. Se trata de un proceso a largo plazo que incluye una ETAPA PREVIA (convocación, sensibilización, discernimiento comunitario y conocimiento del itinerario) y 4 PASOS (Encuentro con Jesús, seguimiento de Jesús, comunidad con Jesús y enviados por Cristo). Cada paso tiene un acento y cada año del paso tiene una insistencia. Tanto la insistencia como el acento son refuerzo pedagógico para los fieles y comunidades que estén viviendo su proceso, ayudan a recordar y potenciar lo ya vivido. 

Desde la Diócesis de Santa Marta agradecemos a Mons. Orlando Olave su presencia en este rincón del caribe colombiano y reconocemos también su sencillez y apertura para compartir con el presbiterio diocesano su experiencia evangelizadora.