“Fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios”

Oración:

Señor, te damos gracias porque nos reúnes una vez más en tu presencia. Señor, tú nos pones frente a Tu Palabra, ayúdanos a acercarnos a ella con reverencia, con atención, con humildad. Envíanos tu espíritu para que podamos acogerla con verdad, con sencillez, para que ella transforme nuestra vida. Que tu Palabra penetre en nosotros como espada de dos filos; que nuestro corazón esté abierto, como el de María, madre tuya y madre nuestra. Y como en ella la Palabra se hizo carne, también en nosotros esta Palabra tuya se transforme en obras de vida según tu voluntad. Amén.

 

Texto Bíblico: Marcos 16, 15-21.

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.» Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

 

Preguntas para reflexionar personalmente o en grupo:

  • ¿Qué versículo, frase, palabra ha llamado especialmente tu atención?
  • ¿A qué te invita Jesús en este evangelio de hoy
  • ¿Qué señales acompañarán a los que creen?
  • ¿Qué significado tiene el hecho de que Jesús haya subido al cielo?

 

Reflexión

El Señor resucitado, triunfante, envía a sus discípulos a predicar a lo largo y ancho del mundo. Y eso fue justo lo que hicieron. Recorrieron el mundo conocido, sufrieron persecuciones y establecieron nuevas comunidades.

La Ascensión no indica la ausencia de Jesús, sino que nos dice que Él está vivo entre nosotros de una manera nueva; ya no está en un preciso lugar del mundo tal como era antes de la Ascensión; ahora está presente en todo espacio y tiempo, junto a cada uno de nosotros. (Papa Francisco)

En nuestra vida nunca estamos solos: tenemos este abogado que nos espera, que nos defiende. El Señor crucificado y resucitado nos guía; con nosotros hay muchos hermanos y hermanas que, en el silencio y la oscuridad, en la vida familiar y laboral, en sus problemas y dificultades, en sus alegrías y esperanzas, viven cotidianamente la fe y llevan al mundo, junto con nosotros, el señorío del amor de Dios, en Cristo Jesús resucitado, ascendido al Cielo, nuestro abogado. (Papa Francisco)

Con su ascensión el Señor resucitado atrae la mirada de los apóstoles -y también nuestra mirada- a las alturas del cielo para mostrarnos que la meta de nuestro camino es el Padre. Él mismo dijo que se habría ido para prepararnos un lugar en el cielo. (Papa Francisco)

Entretanto, Jesús se queda presente y operante en las situaciones de la historia humana con la potencia y los dones de su Espíritu; está al lado de cada uno de nosotros. Jesús resucitado está cerca de los cristianos perseguidos y discriminados, cercano a cada hombre y mujer que sufre, está cercano de todos nosotros. (Papa Francisco)

El primer campo para evangelizar es nuestro propio hogar, con nuestros hijos y familiares. Ahí el cristiano ha de ser testigo de Jesús, ha de dejar ese buen aroma a Cristo.

El mundo del trabajo, ahí donde realices tus actividades diarias, sea en la fábrica, en el campo, en la carretera, en el hogar, ahí donde haya un cristiano, habrá un testimonio de alguien que sabe que Jesús ha resucitado, que está esperándonos con las manos abiertas. Cada cristiano ha de ser testigo de Jesús, ha de dejar ese buen aroma a Cristo.

 

Reflexión personal

  • «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Noticia a toda criatura». ¿En qué medida te sientes comprometido por este mandato misionero? ¿Cómo tratas de vivirlo en tu vida cotidiana, personal y comunitariamente?
  • «A los que crean les acompañarán estas señales». ¿Cómo traducirías en categorías actuales las señales que aparecen en el texto evangélico que hemos leído? ¿Qué signos liberadores crees que está esperando nuestro mundo de parte de los creyentes?

 

¿Qué compromisos puedo hacer?

 Jesús les dijo «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación». Siéntete invitado a realizar esta misión, como cristiano bautizado. No delegues. Eres tú el que recibe este mandato.

No podemos quedarnos sentados mientras a muchos no ha llegado el mensaje de Jesús. No podemos dejar a los sacerdotes y catequistas toda la tarea de evangelización. Nos corresponde a todos como cristianos colaborar con la oración y con la acción.

 

Oración final:

Señor Jesús, te damos gracias por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.